Celebración Beata Madre María Encarnación Rosal

El 26 de octubre de 1820 en el hogar de don Manuel Encarnación Rosal y doña Leocadia Vásquez, nace una niña a quien bautizan con el nombre de Vicenta.

Sus hermanos: Isidro, Francisco, Josefa y Ana Soledad.

De sus padres, Vicenta aprende las primeras oraciones y devociones, así mismo el amor y respeto por el prójimo, de manera especial por los pobres con quienes comparten los bienes materiales, ya que su familia goza de holgura económica.

Vicenta es una joven lista y agraciada, tiene un atractivo especial que la lleva a ser confidente de las adolescentes de su época, entre estas jóvenes está Manuela Arbizú, joven Hondureña que se caracterizaba por un profundo amor a Dios, con ella comparte planes y actividades, entre otros salir frecuentemente a la ciudad y pasar largos momentos de oración en el templo.

Un día, cuando arreglaban la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, su amiga Manuela trae unas flores muy hermosas y le cuenta que son hechas por las monjas de Belén, este nombre produce en Vicenta un anhelo y una inquietud, desea conocerlas, tal vez para seguirlas, ya que desde hace un tiempo siente inquietud por la vida religiosa. Es un deseo que aumenta en su corazón y que la lleva, con el apoyo de su familia al Convento de Belén. (Leer más)

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